Autor Tema: Mi Sobrina  (Leído 642 veces)

0 Usuarios y 1 Visitante están viendo este tema.

Desconectado Cristian

  • Administrator
  • la tiene re clara
  • *****
  • Mensajes: 539
  • Karma: 26
  • Sexo: Masculino
  • All your base are belong to us
    • forunCULO
Mi Sobrina
« : agosto 28, 2006, 01:21:34 »
Mi sobrina

Cuando mi esposo me dijo que su sobrina Sandra, de 17 años, vendría
a pasar una temporada con nosotros, me puse muy contenta, ya que me
encontraba bastante sola en la casa a la que recientemente nos
habíamos mudado, pues todavía no había hecho amistades en el nuevo
barrio.

A Sandra hacía tres años que no la veía, o sea desde que tenía
catorce, por lo tanto no estaba preparada para el cambio tremendo
que se había efectuado en ella. De una niña con físico desgarbado y
vestida como varón, a una extraordinaria mujer, de aspecto más que
sexy y que sin duda debía despertar los instintos sexuales de
cualquier hombre.

Cuando llegó a casa traía puesto una minifalda tableada que apenas
le cubría las nalgas y una blusa en la que se notaban sus senos
libres bajo la misma, mientras la ayudaba a acomodar sus cosas, pude
notar que todo su guardarropas era en ese estilo: polleras cortas,
shorts, pantalones que daban la sensación de ser de talles más
chicos que el que ella precisaba y camisas y buzos más que
sugestivos.

A los pocos días de estar con nosotros, me di cuenta que había
empezado a salir con alguien, ya que la llamaba por teléfono varias
veces al día y cuando salía ponía especial esmero en su arreglo.

Un día estaba en su cuarto y me llamó. Cuando entré vi que tenía
desparramada la ropa en su cama y me preguntó que ropa se podría
poner. Yo empecé a decirle qué ropa me parecía más linda, pero ella
las rechazaba diciendo que "esa no, esa tampoco".

Le pregunté qué problemas tenía con la ropa, y ella me respondió que
quería ponerse algo distinto, y me preguntó si yo no tenía algo que
le pudiera prestar.

Le contesté que por supuesto que si, pero que no se hiciera
ilusiones porque mi ropa era un poco más conservadora que la de
ella, no en vano yo tenía 29 años contra los 17 de ella.

Su respuesta me extrañó, ya que dijo que le parecía bárbaro algo más
convencional y nos fuimos a mi cuarto, donde yo le empecé a mostrar
lo que le podría quedar bien.

Ella pidió que le permitiese probarse algunas cosas a lo que yo
accedí sin problemas y se empezó a desvestir. Cuando se quedó en
ropa interior, es decir sólo en bombacha, ya que en realidad no
usaba sutien, pude apreciar realmente su cuerpo y era perfecto.
Realmente perfecto. Su cola era redonda y bien llenita, sus senos,
no muy grandes, eran erguidos y duros, sus piernas hermosas y largas
y su cintura muy fina. Una verdadera belleza.

Se lo comenté y ella contestó "muchas gracias por el piropo, sobre
todo viniendo de quien viene" ante lo cual yo pregunté "¿por qué?" .

"Porque vos sos una belleza, tenés un cuerpo sensacional" me dijo.
Me reí de su comentario señalando que mi cuerpo no tenía nada que
hacer al lado del de ella.

"¿Estás loca? ¡si sos divina!" exclamó riéndose, agregando "dejame
verte" y se acercó para desprenderme el pantalón que tenía puesto.
Yo medio me asusté de su actitud, sin saber muy bien que debía
hacer, ya que a mi edad no estaba para empezar a hacer comparaciones
de físico como si fuera una adolescente, pero ella no se inmutó y
terminó de desprenderme el pantalón y me empezó a tirar del buzo
hacia arriba. terminé ayudándola a sacarme la ropa y quedé en ropa
interior, bikini y sutien, ya que mis senos eran bastante grandes y,
si bien no precisaba sutien, me gustaba llevarlo por que si no
quedaba demasiado provocativa.

Una vez que estuve semidesnuda, ella se puso a mi lado frente al
espejo nos pusimos de costado y ella me puso una mano en las nalgas
y dijo "¿ves? tenés una cola preciosa, mucho más grande que la mía"
y me señaló los senos, diciendo "además tenés unos senos divinos y
en realidad no precisás del sutien" "No" contesté un poco incómoda
de haber sentido su mano en la cola y ahora sobre mis senos, "no lo
necesito, pero lo uso porque sino quedo muy provocativa".

"Eso es lo que yo necesito" dijo Sandra, "alguna ropa que no me haga
muy provocativa y además necesitaría que me prestaras un soutien, si
tenés alguno más chico" .

Ante esta respuesta, le pregunté que a que se debía ese cambio,
porque no parecía ser muy de ella el vestirse de manera no
provocativa.

"Lo que pasa es que estoy saliendo con un muchacho de veintiocho
años y me está apurando para que nos acostemos, pero me parece que
todavía no estoy pronta, por eso no quiero ir con ropa muy sexy y
quisiera llevar sutien además".

"¿Todavía sos virgen?" le pregunté, a lo que ella contestó que si
con la cabeza, agregando, "me parece que me da un poco de miedo el
acostarme con él" "Bueno, pero ¿te gusta o no?" le pregunté a lo que
ella respondió "si, muchísimo, sólo que me da miedo la primera vez".

"No te preocupes, ya llegará el momento en que lo desees y no te va
a preocupar el miedo" le dije tratando de darle poca importancia a
su miedo pero ella dijo "ya lo deseo con locura, no se como me
contengo para no dejarlo que me coja, por eso es que le hago lo que
le hago, para tratar de calmarlo" Me asombró que hablara de ese modo
tan crudo, y más ese comentario de "le hago lo que le hago" y le
pregunté medio titubeando "¿que es lo que le hacés?" "Y... lo calmo
de otra forma" dijo Sandra, y agregó "ya sabés, lo acaricio y se la
chupo. De esa forma lo voy postergando".

Cuando sentí este comentario un escalofrío me recorrió, la espalda y
sentí que me excitaba al imaginármela y no supe que decir.

Ella se me acercó y me abrazó y murmuró "no se cuanto tiempo más voy
a aguantar sin hacerlo". Yo también la abracé sin saber bien como
actuar, pero un poco nerviosa al sentir su cuerpo contra el mío, su
piel contra la mía y sus senos desnudos apretados contra los míos.

Ella siguió contándome que Jorge, su novio, era muy ardiente y que a
él le encantaba que ella se la chupara, "incluso me acaba en la boca
y yo me trago la leche" agregó con un tono algo excitado, "no sabés
lo grande que es, casi ni me cabe en la boca".

Yo a esa altura también estaba excitada y le estaba recorriendo la
espalda con mi mano, mientras seguía sintiendo su cuerpo cálido
contra el mío y sus senos apretados contra los míos.

Con un esfuerzo me solté de ella y nos separamos. Al hacerlo pude
ver en sus ojos un brillo extraño y su respiración agitada.

Terminó de elegir la ropa que iba a usar y se fue, en tanto yo me
quedé algo incómoda por ese momento que habíamos pasado.

Al poco rato sonó el timbre y cuando fui a abrir me encontré a un
excelente ejemplar de hombre, realmente atractivo, que me preguntó
si estaba Sandra, agregando que era Jorge. Lo hice entrar y al pasar
a mi lado sentí que me desnudaba con la mirada. Realmente no me
extrañaba lo que Sandra sentía por ese hombre. Era un tipo capaz de
lograr que cualquier mujer hiciese lo que él quisiera.

Cuando Sandra llegó, nos presentó y al despedirse de mí me
susurró "¿no te parece divino?", a lo que para mi misma me contesté
que si, realmente era divino.

Cuando llegó Esteban le conté que había venido Jorge a buscar a
Sandra y que habían salido. El dijo que esperaba que ella se
comportase bien, porque con la ropa que usaba sólo conseguía
provocar a los hombres. A este comentario se me ocurrió que con
Jorge no era necesaria una ropa determinada, era un tipo que se
debía excitar muy fácilmente y te hacía excitar solo con la mirada.

Esa noche estuve más que necesitada de sexo y lo busqué a mi marido,
pero el sexo con él era un poco convencional. En realidad nunca se
le había ocurrido acabarme en la boca, como me había dicho Sandra
que le hacía su novio y cuando me chupaba el a mí tampoco me hacía
acabar porque era sólo por algunos segundos, sólo como preparación.

Al día siguiente solo trabajé por la mañana porque tenía que hacer
algunas cosas. Al regresar a casa más o menos a las dos de la tarde
me fui a mi cuarto y me empecé a cambiar de ropa.

Cuando ya me había sacado el vestido sentí que la puerta de calle se
abría y entraban Sandra y Jorge y se iban al cuarto de ella. Me
extrañó que a esa hora estuviesen en casa, pero más me extrañó que
ella lo llevase al cuarto.

De inmediato sentí que se empezaban a besar y acariciar. A los pocos
segundos lo sentí a Jorge gemir y no pude resistir la tentación, por
lo que me acerqué hasta la puerta de su cuarto, que habían dejado
abierta, seguramente para sentir si alguien llegaba a casa, pero lo
que menos se esperaban era que yo ya estuviese.

Al asomarme al cuarto de Sandra lo vi a Jorge acostado en la cama de
Sandra, con los pantalones bajos y a ella sacándose la ropa mientras
su cabeza estaba sobre la ingle de él.

Por los movimientos que ella hacía era evidente que se la estaba
chupando, y los gemidos de él indicaban que ella sabía bien como se
debía hacer.

Me quedé petrificada ante esa imagen, ya que si bien había visto dos
o tres películas porno, nunca había visto a dos personas hacer el
amor "en vivo" y a mi lado.

Sandra chupaba y chupaba el miembro de Jorge y en determinado
momento se movió y pude ver lo que tenía en la boca. Realmente era
grande como los de las películas, y por lo menos cuatro o cinco
centímetros más largo que el de mi marido, además de más grueso.

Yo veía ese miembro desaparecer prácticamente todo en la boca de
Sandra, y volver a aparecer, para que ella lo soltase y le pasase la
lengua con un placer para ambos que era difícil de describir.

Después de tres o cuatro minutos de que se lo chupara, él le tomó la
cabeza y la guió hacia arriba. Ella dijo "dejame seguir, te hago
acabar así" a lo que él respondió "no, esta vez no, ya es tiempo de
otra cosa".

"Mejor lo hacemos otro día, tengo miedo" dijo ella, pero él se
mostró inflexible: "no , lo vamos a hacer ahora" y le empujó sobre
la cama, terminándole de sacar la pollera y la bikini, dejando ver
el pubis poblado de pelos negros, hacia donde se dirigió y la empezó
a chupar a ella.

Después de algunos segundos se detuvo y se le subió encima, al
tiempo que decía "esta vez no vas a acabar con mi lengua, vas a
acabar con mi verga adentro". Al oír esto sentí un calor que me
subía desde la entrepierna y me excité tremendamente, con una leve
culpabilidad de excitarme mientras espiaba a mi sobrina y su novio,
especialmente en el momento en que ella iba a perder su virginidad.

Ella gemía de excitación mientras él le iba apoyando su miembro
erecto en su entrepierna, mientras ella se abría para recibirlo,
aunque pedía "por favor, despacio, tengo miedo, despacio" a lo que
él respondía "no te preocupes, sólo te va a doler un poquito al
entrar y después la vas a gozar como loca".

Tal como él dijo, al entrar en su sexo, ella lanzó un corto grito
cuando el terminó de romper su himen y jadeó algunos segundos, como
si tratase de acostumbrarse, y de inmediato comenzó a gemir, pero no
de dolor, sinó de excitación, mientras el subía y bajaba sobre su
cuerpo, chupándole los senos con los pezones bien paraditos.

Sandra levantó más sus piernas y las cruzó encima de su espalda,
como no queriendo que el fuera a salir de dentro de ella, aunque era
evidente que él no tenía la intención de salirse.

Comenzó a jadear cada vez más fuerte, mientras gemía de placer en el
evidente inicio de un orgasmo, el primero provocado por un pene
dentro de ella. Cada vez Sandra se movía más rápido, al ritmo que le
imprimía Jorge en la penetración.

El también se empezó a acercar al orgasmo y apresuró sus movimientos
cada vez más, lo que trajo como consecuencia que también Sandra se
apresurase en los movimientos y comenzase a llegar al orgasmo junto
con él.

Ambos llegaron al mismo tiempo, notándose que disfrutaron
tremendamente del orgasmo, y quedaron jadeando con los cuerpos
unidos.

En ese momento se sintió la puerta de calle que se abría y la voz de
Esteban preguntando si había alguien en casa.

Sandra y Jorge volvieron la cara hacia la puerta y me vieron parada
allí, recostada sobre el marco, casi jadeando también por lo que
acababa de ver, vestida sólo con biquini y sutien, y Sandra
exclamó "Carola...".

Automáticamente yo entré y cerré la puerta del cuarto, quedándome
adentro, y le pasé llave. Sandra dijo asustada, mientras intentaba
salir de abajo de Jorge, "Si el tío me ve con Jorge me mata", Jorge
se movió apenas para permitir que ella saliese y se quedó de
costado, con su pene todavía semierguido, mirándome sonriente.

Yo me acerqué y le dije a Sandra que no se preocupara, que su tío no
iba a entrar al cuarto, mientras los ojos se me iban hacia la
entrepierna de Jorge y su miembro, grande y todavía erguido.

Ella, que captó mi mirada, dijo "viste que era verdad lo grande que
la tiene". El medio se sorprendió y comentó riendo "¿Qué?
¿Estuvieron hablando de mí?" a lo que ella respondió entre risas que
me había contado "algunas cosas".

Yo no podía separar los ojos de 'éso' y no respondí. Jorge también
captó mis miradas, ya que eran evidentes, y más con el comentario de
Sandra, y me sonrió mientras me preguntaba "¿que es lo que te dijo
Sandra". Yo sin pensar en lo que decía le contesté "que la tenías
muy grande".

Cuando dije esto los dos lanzaron una risa y vi que el miembro de
Jorge pegó un saltito, como si se estuviera parando de nuevo, y eso
era realmente lo que pasaba, porque le volvió a saltar y se empezó a
levantar.

Jorge la miró a Sandra y al ver que ella se sonreía me tomó la mano
y la dirigió a su miembro. Yo estaba asombrada y paralizada, y sin
saber como reaccionar lo dejé hacer. Me apoyó la mano en su miembro
y me preguntó "¿te parece que es grande?" Yo, sin voz, le contesté
que si con la cabeza, al tiempo que cerraba mi mano en torno a su
miembro. Sandra a su vez dijo "viste que era cierto, y cuando se le
para más casi no me cabe en la boca". Yo todavía no sabía que hacer,
pero no podía abrir mi mano, y en realidad no quería hacerlo.

"Creo que ella tiene la boca más grande que vos y si le va a caber"
dijo Jorge a Sandra. Yo lo miré primero a él e inmediatamente a ella
y vi que Sandra le decía que si con la cabeza y una expresión
excitada en los ojos.

Después oímos a mi marido a través de la puerta llamando a Sandra.
Ella me miró asustada y yo contesté "Estamos aquí. No entres que
Sandra se está probando ropa".

Jorge se acomodó más en la cama y me atrajo hacia él, empujándome la
cabeza hacia su miembro al tiempo que susurraba "chupame la pija".

Yo me fui acercando lentamente, guiada por la mano de Jorge en mi
nuca, y abrí la boca al acercarme a su pija, como el dijo. Me la
introduje de a poco y realmente, como dijo Sandra, era enorme y tuve
que abrir bien la boca para que entrara.

Mientras tanto, Esteban, al otro lado de la puerta del cuarto, le
habló a Sandra diciéndole "Sandra, quiero hablar contigo" "¿De qué?"
preguntó ella sin sacar la vista de mi.

"No podés llegar tan tarde como anoche" contestó mi marido.

"Si no vine tarde, llegué a la una" dijo Sandra, sin sacar la vista
de mi mientras le chupaba la pija a su novio.

"¿Y te parece que no es tarde? Si llegan a llamar de tu casa ¿qué
les digo?" insistió Esteban mientras yo seguía con la pija de Jorge
entrando y saliendo de mi boca.

"Que salí a pasear, no se van a hacer problema" insistió ella, con
los ojos brillantes de excitación.

Mi marido se dirigió entonces a mi, diciéndome "Carola". Yo que
estaba afanada con la pija de Jorge que me llegaba hasta la
garganta, me la tuve que sacar de apuro para contestarle, mientras
la sostenía con la mano, "No te preocupes que no hay problema, ella
se sabe cuidar". Mientras yo decía esto Sandra aprovechó para
empezar a chupársela ella a Jorge, mientras yo la seguía sosteniendo
en mi mano. Aproveché para cortar el diálogo diciéndole a mi
esposo "andá, no nos molestes más, que ahora yo voy a preparar algo
para comer" y al decir esto me agaché de nuevo sobre Jorge
empujándola a Sandra para que le soltara la pija y me dejara seguir
a mi. Ella se separó con la cara roja de excitación y me dejó el
lugar libre, por lo que me acerqué nuevamente a la pija de Jorge y
me la introduje de nuevo en la boca, comenzando a succionar con más
ganas que antes todavía, mientras sentía la mano de Jorge en mi nuca
y otra mano, mas pequeña y suave que me acariciaba la espalda,
llegando hasta mis nalgas.

Esteban se fue, pero antes dijo "bueno, acaben rápido y vengan".

Jorge ya estaba a punto de acabar de nuevo, yo no sabía que hacer y
la saqué de mi boca, pero Sandra me dijo "seguí, hacelo acabar y vas
a ver que divino es", ante lo cual yo me volví a meter en la boca
esa tremenda verga, dura y palpitante, y moví mi cabeza hacia arriba
y hacia abajo, metiendo y sacando la pija de mi boca, lamiendo la
cabeza con mi lengua y sintiendo que se ponía más y más dura, para
lograr, al cabo de poco más de un minuto, que Jorge se arqueara y
eyaculara dentro de mi boca, llegándome hasta la garganta con su
leche.

Al mismo tiempo que esa cálida corriente se derramaba en mi boca,
Sandra, con su mano recorriendo mi espalda y mis nalgas, me
dijo "¡trágatela, tragátela!" ante lo cual yo tragué el semen de su
novio.

Después de este segundo polvo de Jorge, y como mi marido estaba
esperando afuera, decidimos que Jorge se quedara escondido en el
cuarto de Sandra, y que ella se fingiría enferma mientras yo iba
preparar la cena.

A mi esposo le dije que Sandra no iba a bajar para la cena porque no
se sentía bien, que yo le iba a subir algo después. Durante la cena,
yo estaba muy nerviosa por la presencia de Jorge, por volver al
cuarto con ellos, y también porque Esteban no se fuera a dar cuenta.
Me causaba una gran excitación recordar que cuando el golpeó la
puerta de Sandra yo estaba con ella y su novio, con la verga de él
metida en la boca.

Al finalizar la cena, mi esposo subió a ver a Sandra, que estaba en
la cama y se despidió de ella deseándole que se mejorara y que
pasara una buena noche, a lo que le respondí que no se preocupara
porque yo iba a quedarme esa noche en su cuarto para cuidarla.
Sandra se sonrió excitadamente, pero mi marido no se dio cuenta.
« Última Modificación: agosto 29, 2006, 12:51:55 por Cristian »
Salu2
Cris

Desconectado Cristian

  • Administrator
  • la tiene re clara
  • *****
  • Mensajes: 539
  • Karma: 26
  • Sexo: Masculino
  • All your base are belong to us
    • forunCULO
Re: Relato: Mi Sobrina
« Respuesta #1 : agosto 28, 2006, 01:22:06 »
Cuando él se fue a acostar yo me desvestí y me puse el baby-doll más
provocativo que tenía y me fui al cuarto de Sandra, sin dejar de
recomendarle a mi esposo que si sentía ruidos en cuarto de su
sobrina no se preocupara.

Al entrar en el cuarto y cerrar con llave, Jorge salió de donde
estaba escondido, debajo de la cama y me miró con una clara
expresión de deseo. No era para menos, ya que mi ropa era solamente
el baby-doll, sin sutien ni bombacha, en tanto que Sandra se destapó
en la cama y se mostró totalmente desnuda.

Ante esta invitación de Sandra, Jorge se acercó a ella y comenzó a
chuparle las tetas, en tanto yo, algo incómoda y sin saber muy bien
como comportarme, me senté al otro lado de la cama y lo comencé a
acariciar en la espalda mientras él iba bajando por el cuerpo de
ella, hasta llegar a su entrepierna. Sandra abrió sus piernas para
recibirlo y Jorge hundió su cara en la concha de mi sobrina.

Después de succionar ese clítoris durante un momento, Jorge se
levantó y acercándose a mi me besó en la boca, por lo que pude
sentir el gusto de la concha de mi sobrina en sus labios. Luego me
comenzó a acariciar las tetas y chupándolas me hizo calentar más
todavía, al mismo tiempo que descendía por mi cuerpo con sus labios,
alcanzando mi concha mientras yo me recostaba en la ama al lado de
Sandra. Jorge me chupó la concha con una pasión que nunca había
puesto mi marido, por lo que me hizo llegar a un orgasmo en medio de
gemidos contenidos para no llamar la atención de mi esposo.

Luego de esta primera sesión, Jorge se subió encima de su novia y la
volvió a coger, mientras yo miraba como gozaban ambos. Luego que la
hizo acabar a ella, le sacó la verga y se me subió encima mio, para
cogerme mientras la que ahora observaba era Sandra.

Asi nos pasamos toda la noche, gozando de una forma increible, sin
dormir un solo minuto, ya que si bien Jorge sólo sse echó tres
polvos en toda la noche, cada vez que él acababa nos quedábamos
descansando, en medio de caricias que lo hacía volver a excitarse y
recomenzar todo otra vez.

A la mañana, cuando mi esposo se levantó, yo ya le había preparado
el desayuno y una vez que terminó se fue para su trabajo. Yo le dije
que no iba a ir a trabajar porque como no había descansado la noche
anterior, mientras cuidaba a Sandra me iba a quedar en casa.

El me preguntó si Sandra se sentía mejor, a lo que yo le respondí
que si, que estaba un poco cansada pero muy bien.

Una vez que se fue, me dirigí al cuarto de Sandra, donde ya estaban
levantados ambos. Sandra se fue a bañar y yo me llevé a Jorge a la
cocina para que desayunara.

El se me acercó y me preguntó como había pasado la noche, a lo que,
con una sonrisa le respondí que muy bien, preguntando a mi vez como
había pasado él. Con una sonrisa me abrazó y me besó, comenzando a
acariciarme los senos por debajo de la blusa que tenía.

Con sus dedos apretándome los pezones, éstos no tardaron en
endurecerse y reclamar más caricias. El desprendió mi blusa y
comenzó a chuparme las tetas, a la vez que me empezaba a subir la
pollera. Empujándome contra la mesa, me bajó la bombacha y se
desprendió el pantalón, sacando su pija ya parada, la que tomé con
pasión con mi mano.

Me levantó y me sentó en la mesa apoyando su pija en mi concha y
empujando para penetrarme. Una vez que su pija estuvo dentro mío
comenzó a cogerme, con lentitud al principio, para ir apresurando
sus movimientos a medida que yo comenzaba a jadear más y más
excitada.

Así llegamos al orgasmo en forma simultánea, saliendo él de golpe
cuando sintió que su novia ya había salido del baño.

Una vez que desayunamos, él se fue, despidiéndose de mi y de su
novia con un largo beso en la boca a cada una, acariciando las
nalgas y los senos de la otra.

Una vez solas, le dije a Sandra que lo mejor era que descansáramos
un poco después de esa noche increíble, por lo que me di una ducha y
me fui a mi cuarto, a acostarme en mi cama.

Cuando ya estaba por dormirme, siento unos golpecitos en la puerta y
la voz e Sandra preguntándome si podía entrar. Le contesté que si y
ella se acercó a la cama, vestida sólo con una diminuta tanga, que
se le metía entre las nalgas.

"¿Puedo acostarme contigo?" me preguntó con voz suave, a lo que
contesté que por supuesto.

"¿Cómo pasaste anoche?" me preguntó una vez se hubo acostado a mi
lado.

"Muy bien" respondí, "fue la noche más loca de mi vida".

"¿Nunca habías engañado al tío?" quiso saber Sandra.

"No, nunca me había acostado con otro hombre" dije.

"¿Y con una mujer?" preguntó riéndose.

"No" exclamé, "¿por qué preguntás eso?".

"Porque vos hiciste la precisión de que nunca te habías acostado con
otro hombre" señaló mi sobrina.

"Es una forma de decir. Se supone que una mujer se acuesta sólo con
un hombre".

"No" aclaró ella, "también se puede hacer el amor con otra mujer".

"Bueno. Pero yo nunca lo hice" dije medio enojada.

"¿Por qué?" insistió.

"Porque no" dije ya más enojada, "y ¿a qué viene esta pregunta? ¿Vos
lo hiciste?" pregunté ya con miedo de saber la respuesta.

"Si" respondió ella, y me dejo sin respiración.

Despues de esta respuesta no seguí hablando porque no sabía qué
decir ante la revelación que ella me había hecho. Inconscientemente
recordé cuando ella estaba desnuda probándose ropa y me abrazó y yo
respondí a ese abrazo. Sentí la presión de sus senos sobre los mios.
Y recordé algo en lo que no me había fijado hasta ese momento.
Cuando estaba chupando la pija de Jorge, había sentido la mano de
Sandra que me recorría la espalda y también había acariciado mis
nalgas, y su voz apasionada diciéndome "tragátela, tragátela" y su
mano en mis nalgas, acariciándome.

Este pensamiento me dejó inquieta y me estuvo rondando la cabeza
hasta que me dormí.

En determinado momento me desperté y sentí el cuerpo de ella pegado
al mío, abrazándome y sus senos en contacto con mi brazo en tanto
que una de sus piernas estaba metida entre las mías.

Durante algunos segundos me mantuve quieta, sin moverme, pero
lentamente me fue volviendo toda la conversación que habíamos
mantenido antes de dormirnos y me sentía sumamente inquieta, sobre
todo por el contacto de sus senos desnudos en mi brazo y su pierna
entre las mías.

Poco a poco, en medio de una confusión tremenda, me fui sintiendo
atraída por su cuerpo, hasta que determiné que en realidad no estaba
inquieta, sino que era excitación. Con la mano que tenía libre le
acaricié la espalda, pensando en que como era posible que ella
hubiese hecho el amor con una mujer, además como era posible que yo
ahora tuviese ganas de tocar ese cuerpo. Mi mano, casi sin quererlo
se desplazó por su espalda hasta sus nalgas, completamente desnudas
por la tanga que tenía y las recorrió lentamente en una leve caricia
que me provocó un estremecimiento.

Así volví a quedarme dormida, en un sueño inquieto en el que se
mezclaron mi marido haciéndome el amor, aunque sin que yo lo
disfrutara y luego la pasión que Jorge me había hecho despertar.
Gozaba deliciosamente con los labios de Jorge en mis tetas,
succionando mis pezones paraditos... hasta que me fui despertando y
me di cuenta que no era un sueño. Que realmente Jorge me estaba
chupando las tetas, pero no era Jorge, era... Sandra estaba
succionando lentamente mis pezones y yo no atinaba a hacer que
parara, hasta que me di cuenta del por qué. Estaba gozando. Mi
sobrina de 17 años me estaba chupando las tetas y yo lo estaba
disfrutando.

"No, Sandra. Pará, por favor." intenté detenerla, pero sin ninguna
convicción.

Ella sólo me soltó el pezón para decirme "¿por qué? si te gusta".

Yo sin fuerzas me dejé llevar y la abracé.

De esta manera comenzó todo.

Una vez que me tuvo entregada, fue descendiendo chupando con fuerza
mis tetas y dirigiendo su lengua hacia mi entrepierna, donde yo ya
la esperaba y la deseaba.

Su lengua se dedicó a lamer mi concha, penetrando a veces en mi
agujero, y sobre todo acariciando mi clítoris. De esta forma me fui
perdiendo en un orgasmo como nunca había tenido. Sentía que me
mareaba, que me subía un fuego desde mi concha y que me invadía una
desesperación y un deseo de que nunca terminase de chuparme.

De esta forma me fue guiando al orgasmo más intenso que tuve en mi
vida, en el que me retorcía en la cama, con una sensación
insoportable y a la vez con el deseo de que no terminase nunca.

Una vez que hube acabado, ella se fue subiendo mientras me seguía
besando el vientre, las tetas el cuello hasta llegar a mi boca, que
ya la esperaba abierta y nos fundimos en un beso sensual y profundo,
al tiempo que me acariciaba las tetas y yo me dejaba llevar y
también comenzaba a acariciar sus tetas, pellizcando sus pezones.

Ella se dejó caer a mi lado y yo, sin saber que hacer me fui tirando
encima de ella. Sandra me fue guiando, lentamente, por el camino del
aprendizaje. Me pidió que le besara las tetas, a lo que yo obedecí,
succionando los pezones de esa adolescente y a la vez madura hembra
que tanto tenía para enseñarme, tal como me gustaba a mi que me los
chuparan.

Luego me fue empujando hacia abajo, alentándome a seguir besando
hasta que llegué a su pubis, cuyos vellos me fueron acariciando los
labios, encontrando más abajo los labios de su vagina, abiertos y
esperando mi lengua. De nuevo hice lo que me gustaba que me hicieran
a mi y fue suficientte para que Sandra se arqueara alcanzando el
orgasmo en pocos segundos. Sin embargo, cuando intenté subir
nuevamente, ella me volvió a empujar, rogándome que siguiera, por lo
que volví a depositar mis labios y mi lengua en su concha, lamiendo
toda su extensión, y especialmente su clítoris, tomándolo entre mis
labios y chupándolos como ella me había hecho y que tanto lo había
disfrutado y metiéndole mi lengua en su pequeño y hambriento
orificio, para arrancarle nuevamente otro orgasmo.

Su forma de gozar conmigo era muy superior a la que yo le había
visto con su novio, y me daba cuenta que yo también gozaba mucho más
que cuando él me había cogido y ni que hablar de lo poco (en ese
momento me daba cuenta) que gozaba con Esteban, mi marido.

Después de esta feroz sesión sexual, nos quedamos abrazadas,
acariciándonos dulcemente y cada tanto reiniciábamos la pasión,
chupándonos y haciéndonos acabar, como en el momento en que por
primera vez hice un sesenta y nueve. Fue Sandra, la sobrina
adolescente de mi marido, la que me enseñó a hacer el sesenta y
nueve, y debo reconocer que es incomparable el placer que se siente
al ser chupada mientras una chupa. La sensación del orgasmo que me
llegaba en el mismo momento en que yo hacía llegar al orgasmo a mi
sobrina intensificaba cada una de las sensaciones, multiplicándolas
por mil.

Así fue pasando el día. Nos levantamos para comer algo y mientras yo
me bañaba, Sandra entró a la ducha conmigo, para volver a empezar en
un baño cargado de erotismo, con nuestras manos enjabonadas que
recorrían el cuerpo de la otra.

Nos volvimos a acostar y seguimos amándonos. Perdí totalmente la
cuenta de las veces que alcancé el orgasmo, pero estoy segura de que
fueron más de quince. Fue en uno de nuestros descansos, desnudas y
con nuestros cuerpos entrelazados en mi cama matrimonial, que llegó
mi marido. Esta vez el no se anunció, por lo que cuando nos dimos
cuenta ya estaba en el cuarto, junto a nosotras.

Su sorpresa fue mayúscula al encontrar a su sobrina, desnuda, en su
cama y abrazada a su esposa, también desnuda, y por lo tanto no supo
como reaccionar ni a que atenerse. Parecía saber que era lo que
había pasado, pero no cómo, ya que creía conocerme.

Cuando nosotras nos despabilamos y nos dimos cuenta de su presencia,
yo pegué un salto y Sandra hizo otro tanto. Me senté en la cama
mientras Sandra se iba a su cuarto, seguida de la mirada asombrada
de su tío.

La escena que siguió fue realmente lamentable. Esteban me acusó de
ser una degenerada, de haber corrompido a su sobrina, de no tener
vergüenza en hberle hecho "eso" a una niña, etc. etc.

Si no fuera por lo dramático de la situación, me habría reído,
porque en realidad yo había aprendido más en las últimas
veinticuatro horas, gracias a su sobrina, que en los siete años que
llevaba casada con él.

Cuando estaba en el punto más alto de sus insultos a mi, entró
nuevamente su sobrina. El la miró, se le cortó la palabra ante los
diecisiete años florecientes del cuerpo todavía desnudo de Sandra,
intentando decirle algo pero sin encontrar las palabras.

Sandra se le acercó lentamente y parándose junto a él le
dijo "Carola no tiene la culpa de nada. Ella nunca lo había hecho.
Yo fui la que le enseñó a hacer una tortilla... y gozó como loca, lo
mismo que yo".

Esteban se quedó con la boca abierta, sin saber cómo reaccionar ante
esa confesión.

Sandra me miró y me preguntó "¿Me dejás", al tiempo que metía una
mano en la entrepierna de su tío. De inmediato se cara se encendió
con una sonrisa, y exclamó "¡Tío., se te está parando!" El intentó
sacarle la mano, pero ella lo abrazó y me llamó para que lo
comprobase. Yo me levanté y me acerqué y también le puse la mano en
su miembro y realmente me sorprendí al encontrar que estaba bastante
parado. Sandra lo empujó sobre la cama y se acostó a su lado,
pasándole una pierna por encima, mientras comenzaba lentamente a
acariciarlo en la entrepierna, a pesar de los cada vez más débiles
intentos de él por soltarse.

De a poco Sandra fue metiendo su mano por dentro del pantalón de él,
mientras yo la miraba asombrada y excitada. No podía creer lo que
veía: ella se iba a coger a su propio tío y yo iba a participar.

Mi esposo ya no se defendía se dejaba sacar la ropa. Yo comencé a
colaborar con mi sobrina y en pocos segundos lo desnudamos. El
comenzó a acariciar a su sobrina adolescente y se abrazaron
besándose apasionadamente.

Yo los acariciaba a los dos y fui descendiendo por sus cuerpos,
acercando mi cara a la pija de mi marido, tremendamente parada. La
comencé a besar y chupar y luego de un par de minutos de esto, en
los cuales él disfrutaba chupando los senos de Sandra, que se
apretaba contra él.

Yo misma guié la verga de mi marido a la concha de su sobrina y él
la introdujo con gemidos de placer. Sandra acabó ruidosamente a los
pocos minutos y se salió de encima de él, diciéndome "Ahora cogelo
vos". Yo me subí sobre él y fue el turno de Sandra de poner la verga
en mi concha. Lo cabalgué con fuerza y también acabé rápidamente.

El pedía que por favor lo hiciésemos acabar, por lo que ambas nos
pusimos a chupársela, una y otra alternadamente hasta hacerlo acabar
sobre la cara de ambas, chupando cada una la leche de la cara de la
otra. Después de esto, nos torteamos nuevamente, ahora bajo la
atenta mirada de mi marido, que nos acariciaba y luego de algunos
minutos, ya con su pija dura de nuevo, nos cogió a ambas de nuevo...
Y asi seguimos
Salu2
Cris

Lucesita

  • Visitante
Re: Relato: Mi Sobrina
« Respuesta #2 : agosto 28, 2006, 02:33:33 »
Muy bueno he =p

Desconectado Lucianito

  • Moddie
  • está aprendiendo
  • **
  • Mensajes: 68
  • Karma: 2
  • Sexo: Masculino
  • - El Clan Vergader -
    • MegaMardel
Re: Relato: Mi Sobrina
« Respuesta #3 : agosto 28, 2006, 07:39:03 »
muy largo tambienj puffff
...La unica iglesia que ilumina es la que arde...

Desconectado ANAM|kA

  • Global Moderator
  • sabe bastante
  • *****
  • Mensajes: 472
  • Karma: 24
  • Sexo: Femenino
  • ▣ So ? ▣
    • Mï Fotolog
Re: Relato: Mi Sobrina
« Respuesta #4 : agosto 29, 2006, 12:29:22 »
muy bueno  :P
" Haz  La  Guerra  En  Mi  Cama..  Y  El  Amor ? Sá..  En  Cualquier  Parte "





ANAM|kA ®

Desconectado nino_dolce

  • ya la mojó
  • *
  • Mensajes: 48
  • Karma: 6
  • Sexo: Masculino
    • Email
Re: Mi Sobrina
« Respuesta #5 : septiembre 05, 2006, 05:46:48 »
selente cris :P