Mi sobrina
Cuando mi esposo me dijo que su sobrina Sandra, de 17 años, vendría
a pasar una temporada con nosotros, me puse muy contenta, ya que me
encontraba bastante sola en la casa a la que recientemente nos
habíamos mudado, pues todavía no había hecho amistades en el nuevo
barrio.
A Sandra hacía tres años que no la veía, o sea desde que tenía
catorce, por lo tanto no estaba preparada para el cambio tremendo
que se había efectuado en ella. De una niña con físico desgarbado y
vestida como varón, a una extraordinaria mujer, de aspecto más que
sexy y que sin duda debía despertar los instintos sexuales de
cualquier hombre.
Cuando llegó a casa traía puesto una minifalda tableada que apenas
le cubría las nalgas y una blusa en la que se notaban sus senos
libres bajo la misma, mientras la ayudaba a acomodar sus cosas, pude
notar que todo su guardarropas era en ese estilo: polleras cortas,
shorts, pantalones que daban la sensación de ser de talles más
chicos que el que ella precisaba y camisas y buzos más que
sugestivos.
A los pocos días de estar con nosotros, me di cuenta que había
empezado a salir con alguien, ya que la llamaba por teléfono varias
veces al día y cuando salía ponía especial esmero en su arreglo.
Un día estaba en su cuarto y me llamó. Cuando entré vi que tenía
desparramada la ropa en su cama y me preguntó que ropa se podría
poner. Yo empecé a decirle qué ropa me parecía más linda, pero ella
las rechazaba diciendo que "esa no, esa tampoco".
Le pregunté qué problemas tenía con la ropa, y ella me respondió que
quería ponerse algo distinto, y me preguntó si yo no tenía algo que
le pudiera prestar.
Le contesté que por supuesto que si, pero que no se hiciera
ilusiones porque mi ropa era un poco más conservadora que la de
ella, no en vano yo tenía 29 años contra los 17 de ella.
Su respuesta me extrañó, ya que dijo que le parecía bárbaro algo más
convencional y nos fuimos a mi cuarto, donde yo le empecé a mostrar
lo que le podría quedar bien.
Ella pidió que le permitiese probarse algunas cosas a lo que yo
accedí sin problemas y se empezó a desvestir. Cuando se quedó en
ropa interior, es decir sólo en bombacha, ya que en realidad no
usaba sutien, pude apreciar realmente su cuerpo y era perfecto.
Realmente perfecto. Su cola era redonda y bien llenita, sus senos,
no muy grandes, eran erguidos y duros, sus piernas hermosas y largas
y su cintura muy fina. Una verdadera belleza.
Se lo comenté y ella contestó "muchas gracias por el piropo, sobre
todo viniendo de quien viene" ante lo cual yo pregunté "¿por qué?" .
"Porque vos sos una belleza, tenés un cuerpo sensacional" me dijo.
Me reí de su comentario señalando que mi cuerpo no tenía nada que
hacer al lado del de ella.
"¿Estás loca? ¡si sos divina!" exclamó riéndose, agregando "dejame
verte" y se acercó para desprenderme el pantalón que tenía puesto.
Yo medio me asusté de su actitud, sin saber muy bien que debía
hacer, ya que a mi edad no estaba para empezar a hacer comparaciones
de físico como si fuera una adolescente, pero ella no se inmutó y
terminó de desprenderme el pantalón y me empezó a tirar del buzo
hacia arriba. terminé ayudándola a sacarme la ropa y quedé en ropa
interior, bikini y sutien, ya que mis senos eran bastante grandes y,
si bien no precisaba sutien, me gustaba llevarlo por que si no
quedaba demasiado provocativa.
Una vez que estuve semidesnuda, ella se puso a mi lado frente al
espejo nos pusimos de costado y ella me puso una mano en las nalgas
y dijo "¿ves? tenés una cola preciosa, mucho más grande que la mía"
y me señaló los senos, diciendo "además tenés unos senos divinos y
en realidad no precisás del sutien" "No" contesté un poco incómoda
de haber sentido su mano en la cola y ahora sobre mis senos, "no lo
necesito, pero lo uso porque sino quedo muy provocativa".
"Eso es lo que yo necesito" dijo Sandra, "alguna ropa que no me haga
muy provocativa y además necesitaría que me prestaras un soutien, si
tenés alguno más chico" .
Ante esta respuesta, le pregunté que a que se debía ese cambio,
porque no parecía ser muy de ella el vestirse de manera no
provocativa.
"Lo que pasa es que estoy saliendo con un muchacho de veintiocho
años y me está apurando para que nos acostemos, pero me parece que
todavía no estoy pronta, por eso no quiero ir con ropa muy sexy y
quisiera llevar sutien además".
"¿Todavía sos virgen?" le pregunté, a lo que ella contestó que si
con la cabeza, agregando, "me parece que me da un poco de miedo el
acostarme con él" "Bueno, pero ¿te gusta o no?" le pregunté a lo que
ella respondió "si, muchísimo, sólo que me da miedo la primera vez".
"No te preocupes, ya llegará el momento en que lo desees y no te va
a preocupar el miedo" le dije tratando de darle poca importancia a
su miedo pero ella dijo "ya lo deseo con locura, no se como me
contengo para no dejarlo que me coja, por eso es que le hago lo que
le hago, para tratar de calmarlo" Me asombró que hablara de ese modo
tan crudo, y más ese comentario de "le hago lo que le hago" y le
pregunté medio titubeando "¿que es lo que le hacés?" "Y... lo calmo
de otra forma" dijo Sandra, y agregó "ya sabés, lo acaricio y se la
chupo. De esa forma lo voy postergando".
Cuando sentí este comentario un escalofrío me recorrió, la espalda y
sentí que me excitaba al imaginármela y no supe que decir.
Ella se me acercó y me abrazó y murmuró "no se cuanto tiempo más voy
a aguantar sin hacerlo". Yo también la abracé sin saber bien como
actuar, pero un poco nerviosa al sentir su cuerpo contra el mío, su
piel contra la mía y sus senos desnudos apretados contra los míos.
Ella siguió contándome que Jorge, su novio, era muy ardiente y que a
él le encantaba que ella se la chupara, "incluso me acaba en la boca
y yo me trago la leche" agregó con un tono algo excitado, "no sabés
lo grande que es, casi ni me cabe en la boca".
Yo a esa altura también estaba excitada y le estaba recorriendo la
espalda con mi mano, mientras seguía sintiendo su cuerpo cálido
contra el mío y sus senos apretados contra los míos.
Con un esfuerzo me solté de ella y nos separamos. Al hacerlo pude
ver en sus ojos un brillo extraño y su respiración agitada.
Terminó de elegir la ropa que iba a usar y se fue, en tanto yo me
quedé algo incómoda por ese momento que habíamos pasado.
Al poco rato sonó el timbre y cuando fui a abrir me encontré a un
excelente ejemplar de hombre, realmente atractivo, que me preguntó
si estaba Sandra, agregando que era Jorge. Lo hice entrar y al pasar
a mi lado sentí que me desnudaba con la mirada. Realmente no me
extrañaba lo que Sandra sentía por ese hombre. Era un tipo capaz de
lograr que cualquier mujer hiciese lo que él quisiera.
Cuando Sandra llegó, nos presentó y al despedirse de mí me
susurró "¿no te parece divino?", a lo que para mi misma me contesté
que si, realmente era divino.
Cuando llegó Esteban le conté que había venido Jorge a buscar a
Sandra y que habían salido. El dijo que esperaba que ella se
comportase bien, porque con la ropa que usaba sólo conseguía
provocar a los hombres. A este comentario se me ocurrió que con
Jorge no era necesaria una ropa determinada, era un tipo que se
debía excitar muy fácilmente y te hacía excitar solo con la mirada.
Esa noche estuve más que necesitada de sexo y lo busqué a mi marido,
pero el sexo con él era un poco convencional. En realidad nunca se
le había ocurrido acabarme en la boca, como me había dicho Sandra
que le hacía su novio y cuando me chupaba el a mí tampoco me hacía
acabar porque era sólo por algunos segundos, sólo como preparación.
Al día siguiente solo trabajé por la mañana porque tenía que hacer
algunas cosas. Al regresar a casa más o menos a las dos de la tarde
me fui a mi cuarto y me empecé a cambiar de ropa.
Cuando ya me había sacado el vestido sentí que la puerta de calle se
abría y entraban Sandra y Jorge y se iban al cuarto de ella. Me
extrañó que a esa hora estuviesen en casa, pero más me extrañó que
ella lo llevase al cuarto.
De inmediato sentí que se empezaban a besar y acariciar. A los pocos
segundos lo sentí a Jorge gemir y no pude resistir la tentación, por
lo que me acerqué hasta la puerta de su cuarto, que habían dejado
abierta, seguramente para sentir si alguien llegaba a casa, pero lo
que menos se esperaban era que yo ya estuviese.
Al asomarme al cuarto de Sandra lo vi a Jorge acostado en la cama de
Sandra, con los pantalones bajos y a ella sacándose la ropa mientras
su cabeza estaba sobre la ingle de él.
Por los movimientos que ella hacía era evidente que se la estaba
chupando, y los gemidos de él indicaban que ella sabía bien como se
debía hacer.
Me quedé petrificada ante esa imagen, ya que si bien había visto dos
o tres películas porno, nunca había visto a dos personas hacer el
amor "en vivo" y a mi lado.
Sandra chupaba y chupaba el miembro de Jorge y en determinado
momento se movió y pude ver lo que tenía en la boca. Realmente era
grande como los de las películas, y por lo menos cuatro o cinco
centímetros más largo que el de mi marido, además de más grueso.
Yo veía ese miembro desaparecer prácticamente todo en la boca de
Sandra, y volver a aparecer, para que ella lo soltase y le pasase la
lengua con un placer para ambos que era difícil de describir.
Después de tres o cuatro minutos de que se lo chupara, él le tomó la
cabeza y la guió hacia arriba. Ella dijo "dejame seguir, te hago
acabar así" a lo que él respondió "no, esta vez no, ya es tiempo de
otra cosa".
"Mejor lo hacemos otro día, tengo miedo" dijo ella, pero él se
mostró inflexible: "no , lo vamos a hacer ahora" y le empujó sobre
la cama, terminándole de sacar la pollera y la bikini, dejando ver
el pubis poblado de pelos negros, hacia donde se dirigió y la empezó
a chupar a ella.
Después de algunos segundos se detuvo y se le subió encima, al
tiempo que decía "esta vez no vas a acabar con mi lengua, vas a
acabar con mi verga adentro". Al oír esto sentí un calor que me
subía desde la entrepierna y me excité tremendamente, con una leve
culpabilidad de excitarme mientras espiaba a mi sobrina y su novio,
especialmente en el momento en que ella iba a perder su virginidad.
Ella gemía de excitación mientras él le iba apoyando su miembro
erecto en su entrepierna, mientras ella se abría para recibirlo,
aunque pedía "por favor, despacio, tengo miedo, despacio" a lo que
él respondía "no te preocupes, sólo te va a doler un poquito al
entrar y después la vas a gozar como loca".
Tal como él dijo, al entrar en su sexo, ella lanzó un corto grito
cuando el terminó de romper su himen y jadeó algunos segundos, como
si tratase de acostumbrarse, y de inmediato comenzó a gemir, pero no
de dolor, sinó de excitación, mientras el subía y bajaba sobre su
cuerpo, chupándole los senos con los pezones bien paraditos.
Sandra levantó más sus piernas y las cruzó encima de su espalda,
como no queriendo que el fuera a salir de dentro de ella, aunque era
evidente que él no tenía la intención de salirse.
Comenzó a jadear cada vez más fuerte, mientras gemía de placer en el
evidente inicio de un orgasmo, el primero provocado por un pene
dentro de ella. Cada vez Sandra se movía más rápido, al ritmo que le
imprimía Jorge en la penetración.
El también se empezó a acercar al orgasmo y apresuró sus movimientos
cada vez más, lo que trajo como consecuencia que también Sandra se
apresurase en los movimientos y comenzase a llegar al orgasmo junto
con él.
Ambos llegaron al mismo tiempo, notándose que disfrutaron
tremendamente del orgasmo, y quedaron jadeando con los cuerpos
unidos.
En ese momento se sintió la puerta de calle que se abría y la voz de
Esteban preguntando si había alguien en casa.
Sandra y Jorge volvieron la cara hacia la puerta y me vieron parada
allí, recostada sobre el marco, casi jadeando también por lo que
acababa de ver, vestida sólo con biquini y sutien, y Sandra
exclamó "Carola...".
Automáticamente yo entré y cerré la puerta del cuarto, quedándome
adentro, y le pasé llave. Sandra dijo asustada, mientras intentaba
salir de abajo de Jorge, "Si el tío me ve con Jorge me mata", Jorge
se movió apenas para permitir que ella saliese y se quedó de
costado, con su pene todavía semierguido, mirándome sonriente.
Yo me acerqué y le dije a Sandra que no se preocupara, que su tío no
iba a entrar al cuarto, mientras los ojos se me iban hacia la
entrepierna de Jorge y su miembro, grande y todavía erguido.
Ella, que captó mi mirada, dijo "viste que era verdad lo grande que
la tiene". El medio se sorprendió y comentó riendo "¿Qué?
¿Estuvieron hablando de mí?" a lo que ella respondió entre risas que
me había contado "algunas cosas".
Yo no podía separar los ojos de 'éso' y no respondí. Jorge también
captó mis miradas, ya que eran evidentes, y más con el comentario de
Sandra, y me sonrió mientras me preguntaba "¿que es lo que te dijo
Sandra". Yo sin pensar en lo que decía le contesté "que la tenías
muy grande".
Cuando dije esto los dos lanzaron una risa y vi que el miembro de
Jorge pegó un saltito, como si se estuviera parando de nuevo, y eso
era realmente lo que pasaba, porque le volvió a saltar y se empezó a
levantar.
Jorge la miró a Sandra y al ver que ella se sonreía me tomó la mano
y la dirigió a su miembro. Yo estaba asombrada y paralizada, y sin
saber como reaccionar lo dejé hacer. Me apoyó la mano en su miembro
y me preguntó "¿te parece que es grande?" Yo, sin voz, le contesté
que si con la cabeza, al tiempo que cerraba mi mano en torno a su
miembro. Sandra a su vez dijo "viste que era cierto, y cuando se le
para más casi no me cabe en la boca". Yo todavía no sabía que hacer,
pero no podía abrir mi mano, y en realidad no quería hacerlo.
"Creo que ella tiene la boca más grande que vos y si le va a caber"
dijo Jorge a Sandra. Yo lo miré primero a él e inmediatamente a ella
y vi que Sandra le decía que si con la cabeza y una expresión
excitada en los ojos.
Después oímos a mi marido a través de la puerta llamando a Sandra.
Ella me miró asustada y yo contesté "Estamos aquí. No entres que
Sandra se está probando ropa".
Jorge se acomodó más en la cama y me atrajo hacia él, empujándome la
cabeza hacia su miembro al tiempo que susurraba "chupame la pija".
Yo me fui acercando lentamente, guiada por la mano de Jorge en mi
nuca, y abrí la boca al acercarme a su pija, como el dijo. Me la
introduje de a poco y realmente, como dijo Sandra, era enorme y tuve
que abrir bien la boca para que entrara.
Mientras tanto, Esteban, al otro lado de la puerta del cuarto, le
habló a Sandra diciéndole "Sandra, quiero hablar contigo" "¿De qué?"
preguntó ella sin sacar la vista de mi.
"No podés llegar tan tarde como anoche" contestó mi marido.
"Si no vine tarde, llegué a la una" dijo Sandra, sin sacar la vista
de mi mientras le chupaba la pija a su novio.
"¿Y te parece que no es tarde? Si llegan a llamar de tu casa ¿qué
les digo?" insistió Esteban mientras yo seguía con la pija de Jorge
entrando y saliendo de mi boca.
"Que salí a pasear, no se van a hacer problema" insistió ella, con
los ojos brillantes de excitación.
Mi marido se dirigió entonces a mi, diciéndome "Carola". Yo que
estaba afanada con la pija de Jorge que me llegaba hasta la
garganta, me la tuve que sacar de apuro para contestarle, mientras
la sostenía con la mano, "No te preocupes que no hay problema, ella
se sabe cuidar". Mientras yo decía esto Sandra aprovechó para
empezar a chupársela ella a Jorge, mientras yo la seguía sosteniendo
en mi mano. Aproveché para cortar el diálogo diciéndole a mi
esposo "andá, no nos molestes más, que ahora yo voy a preparar algo
para comer" y al decir esto me agaché de nuevo sobre Jorge
empujándola a Sandra para que le soltara la pija y me dejara seguir
a mi. Ella se separó con la cara roja de excitación y me dejó el
lugar libre, por lo que me acerqué nuevamente a la pija de Jorge y
me la introduje de nuevo en la boca, comenzando a succionar con más
ganas que antes todavía, mientras sentía la mano de Jorge en mi nuca
y otra mano, mas pequeña y suave que me acariciaba la espalda,
llegando hasta mis nalgas.
Esteban se fue, pero antes dijo "bueno, acaben rápido y vengan".
Jorge ya estaba a punto de acabar de nuevo, yo no sabía que hacer y
la saqué de mi boca, pero Sandra me dijo "seguí, hacelo acabar y vas
a ver que divino es", ante lo cual yo me volví a meter en la boca
esa tremenda verga, dura y palpitante, y moví mi cabeza hacia arriba
y hacia abajo, metiendo y sacando la pija de mi boca, lamiendo la
cabeza con mi lengua y sintiendo que se ponía más y más dura, para
lograr, al cabo de poco más de un minuto, que Jorge se arqueara y
eyaculara dentro de mi boca, llegándome hasta la garganta con su
leche.
Al mismo tiempo que esa cálida corriente se derramaba en mi boca,
Sandra, con su mano recorriendo mi espalda y mis nalgas, me
dijo "¡trágatela, tragátela!" ante lo cual yo tragué el semen de su
novio.
Después de este segundo polvo de Jorge, y como mi marido estaba
esperando afuera, decidimos que Jorge se quedara escondido en el
cuarto de Sandra, y que ella se fingiría enferma mientras yo iba
preparar la cena.
A mi esposo le dije que Sandra no iba a bajar para la cena porque no
se sentía bien, que yo le iba a subir algo después. Durante la cena,
yo estaba muy nerviosa por la presencia de Jorge, por volver al
cuarto con ellos, y también porque Esteban no se fuera a dar cuenta.
Me causaba una gran excitación recordar que cuando el golpeó la
puerta de Sandra yo estaba con ella y su novio, con la verga de él
metida en la boca.
Al finalizar la cena, mi esposo subió a ver a Sandra, que estaba en
la cama y se despidió de ella deseándole que se mejorara y que
pasara una buena noche, a lo que le respondí que no se preocupara
porque yo iba a quedarme esa noche en su cuarto para cuidarla.
Sandra se sonrió excitadamente, pero mi marido no se dio cuenta.