es un caradura (con mayusculas)
El presidente George W. Bush exhortó el lunes al Congreso a tomar en cuenta que Estados Unidos es una creación de inmigrantes y que éstos deben ser tratados con justicia, pero reiteró que se opone a que se apele a la amnistía para resolver el problema de los millones de indocumentados.
"Mi único consejo al Congreso y quienes participan en el debate es entender de qué se ha hecho Estados Unidos", dijo. "Somos una tierra de inmigrantes".
Bush habló en el City Club de la ciudad de Cleveland al contestar una pregunta de un asistente en una actividad en el tercer aniversario de la guerra contra Irak, y en la semana que precede al retorno a sesiones del Senado para debatir lo que puede ser una amplia reforma de las leyes de inmigración.
"Tenemos que tratar a las personas con justicia", dijo Bush, quien abordó ampliamente el tema de Irak luego de una jornada de protestas no sólo en varias ciudades estadounidenses sino también de otros países. "Tenemos un sistema legal que es respetuoso de las personas".
Bush propuso hace más de dos años un programa de trabajo temporal que permita a los inmigrantes recibir un permiso laboral por dos o tres años para hacer trabajos que no desean los estadounidenses, y luego retornar a su país para renovarlo.
Pero se ha opuesto sistemáticamente no sólo a una amnistía sino también a que el programa se convierta en camino para la residencia definitiva.
En un mensaje publicado el lunes en varios diarios estadounidenses, el gobierno mexicano dijo que apoyaba la propuesta de los trabajadores temporales pero sólo como "parte de un plan mayor" para encarar el tema de los más de 4 millones de mexicanos que viven indocumentadamente en Estados Unidos.
En el debate, dijo Bush, "hay muchos puntos" por resolver como por ejemplo qué hacer con las personas que llegaron a Estados Unidos en 1987, al año siguiente en que se concedió una amnistía general para todos los indocumentados, la mayoría de los cuales son ya ciudadanos estadounidenses.
Bush indicó que una amnistía significaría "tener otros 11 millones de indocumentados" inmediatamente después, generando nuevamente un estado de crisis.
"Yo esperaría que el debate sea de altura y que haga honor a este país", dijo. "Mi invocación a todos es que seamos racionales en el debate".
Los comentarios contrastan con los que Bush ha formulado en el pasado reciente de que se debe tratar con dureza a quienes han entrado al "Mi único consejo al Congreso y quienes participan en el debate es entender de qué se ha hecho Estados Unidos", dijo. "Somos una tierra de inmigrantes".